24 de junio de 2015

¿Realidad? ¿ficción? así pudieron pasar las cosas, ¿o no?

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El Santo Padre permanecía en silencio, sentado en su despacho, mirando como su secretario personal me hacía partícipe del resultado de las gestiones encomendadas:
–  Santidad, mañana será el día. A partir de mañana no habrá vuelta atrás como vos ya sabeis, hasta las 19.00 de esta tarde podemos evitar que el mundo conozca nuestro lado oscuro, a partir de esa hora ya nada será igual, si no lo remediamos.
– Nos, comenzó el Pontífice a hablar, nos vemos en la necesidad de abrir las ventanas, de sacar a la luz la suciedad que nos corrompe. Sabemos que el precio que habrá que pagar será alto, muy alto, pero lo asumimos. Creemos firmemente que la única forma de salvar a la Iglesia de Cristo es inmolándonos..
– Pero Santidad, terció el secretario, no veo, no entiendo el porqué, no alcanzo a entender el encargo de que entregue a un reportero de segunda fila documentos comprometedores acerca de vos, perdonad mi torpeza y franqueza, pero solo porque vos me lo habeis pedido personalmente lo he hecho, y bien sabe Dios que ahora no se si soy un traidor a la Iglesia a la que amo o su más fiel servidor.
– Sentaos Paolo,intentaré arrojar algo de luz en sus preocupaciones.
Sabeis que nunca soñe ni desee ocupar la Cátedra de Pedro. Sabeis tambien que solo acepté el mandato de mis hermanos del Colegio Cardenalicio en aras a poder purificar y limpiar a nuestra amada Iglesia.
Tambien sois consciente,lo habeis vivido en primera fila, de cuantas presiones se han sucedido sobre nos por parte de poderes que intentan perpetuar sus privigelios tanto dentro como fuera de la Curia.
Pues bien, querido Paolo, hace unos meses nos tomamos una decisión, irrevocable, y que daremos a conocer al mundo en la primavera del año próximo. Esa decisión es la de abandonar el Trono de Pedro aduciendo cansancio; realmente renunciamos porque nos encontramos en una encrucijada que impide poder gobernar la Iglesia como nuestra conciencia nos dicta. De hacerlo así graves nubarrones se cernirían sobre la institución que le harían un daño no asumible en estos momentos.
-Pero Santidad, interrumpio el secretario, dando a la luz los documentos que he entregado a la prensa solo he adelantado el momento en que los nubarrones amenacen a la Santa Iglesia..
– Mi buen Paolo, esos documentos son inocuos, no tienen firma, no comprometen legalmente a nadie, pero eso si, harán que los Cardenales que deban elegir a mi sucesor estén sobre aviso de aquello que,para ellos, hoy es desconocido, la Curia se ha convertido en un nido de serpientes con mayor poder que este humilde trabajador de la tierra, y esperamos que a la hora de la elección este “aviso” que mandamos sirva para ver con más claridad que es lo que la institución necesita.
La única posibilidad de neutralizar a los Cardenales rebeldes era haciéndole0s creer que llevaban delantera en la guerra por el asalto al papado; hemos entregado una pieza importante a cambio de una mejor situación en el tablero que nos permitirá unos meses de calma para preparar el próximo conclave. Daremos muestras de debilidad, nombraré nuevos miembros del colegio cardenalicio y mientras, hombres de nuestra confine filtrarán noticias que solo serán la punta del iceberg, pero que pondrán sobre aviso a aquellos cardenales con destinos lejos de Roma.
Solo espero que el Espíritu Santo nos ayude a concluir esta misión de la mejor forma posible. Una vez anunciada la renuncia no hay vuelta atrás y debemos confiar en que del cónclave salga un Pontífice con suficiente fuerza, habilidad y poder para poder alejar del poder a aquellos hermanos que hoy suponen un peligro para la continuidad de nuestro santo magisterio.
Y rogemos para que San Malaquías no tuviese razón (http://miscelaneanicohe.blogspot.com.es/2013/02/curiosidades-sobre-san-malaquias.html )